“Si muriera, la palabra FRAGATA, la encontraría escrita en mi corazón”. Almirante Nelson.
Aquel 26 de junio de 1964 en los coralinos arrecifes de “Cayo Bolívar” del Archipiélago de San Andrés y Providencia, la fragata ARC “Almirante Padilla” se despidió de la familia naval y el marinero Caribe encalló para siempre el buque insignia de Colombia.
Fue construido en los astilleros de Providence, capital del Estado de Rhode Island (Estados Unidos), durante la Segunda Guerra Mundial y fue bautizado en 1942 como USS “GROTON”. Durante su vida como buque de guerra de la flota norteamericana prestó servicios de patrullaje y luego se le destinó al servicio de meteorología. Terminada la guerra pasó a la reserva.
En desarrollo de un plan de transferencias, fue adquirido por el Gobierno Colombiano y el cinco de Mayo de 1947 nuestro tricolor fue izado por primera vez al tope de mástil. Le recibió como primer comandante el Capitán de Corbeta Juan A. Pizarro García, con una escogida tripulación. Con banderas al viento de multicolor lenguaje marino y sobre cubierta la tradicional e impecable formación hizo su arribo a nuestra histórica ciudad de Cartagena el día 27 de Junio de 1947, donde fue recibida por el entonces Presidente de la República, doctor Mariano Ospina Pérez (Q.E.P.D.) y demás autoridades.
Bautizado por la primera dama de la nación oficialmente con el nombre del Almirante Guajiro, José Prudencio Padilla, en memoria del marino valeroso y héroe de nuestra independencia. Llevó por los mares del mundo con dignidad y gallardía la representación de nuestra patria, las misiones de soberanía, y brillantes acciones de combate. Además sirvió de crucero internacional de entrenamiento naval para cadetes y marinería.
De las actividades más importantes asignadas a la “Padilla” estuvo la agregación a la Flota de las Naciones Unidas en la pasada guerra de Corea. La unidad zarpó a su histórica misión el primero de Noviembre de 1950, comandada por el Capitán de Corbeta Julio Cesar Reyes Canal, como segundo comandante el Teniente de Navío Jaime Parra Ramírez. Igualmente desempeñó el cargo de Oficial de Armamento el teniente de Fragata Alfonso Díaz Osorio (estos dos últimos Oficiales Comandantes de nuestra Armada). Después el “Almirante Padilla” regresó de nuevo a Corea (1954-1955), al comando del Capitán de Corbeta Darío Forero González y segundo comandante estaba el Teniente de Navío Francisco Romero Ballestas.
La “Padilla” desarrolló en el lejano oriente meritorias acciones de guerra que le valieron un puesto de honor a Colombia y a sus hombres de mar, en el concierto de los países aliados. La consigna “irse a pique antes de rendir el Pabellón” fue cumplida. También podemos rescatar la visita realizada al cementerio de Pusán, en donde fue colocada una ofrenda floral y una placa conmemorativa a nuestro heróico Ejército.
“LOS MARINOS DEL ARC ALMIRANTE PADILLA A LOS SOLDADOS DEL BATALLÓN COLOMBIA CAÍDOS EN ACCIÓN DE COMBATE”.
La Fragata en sus 17 años de servicio a la Armada navegó más de medio millón de millas náuticas formando varias generaciones de marinos, cuyas historias del mar están íntimamente ligadas a la vida a bordo de esta unidad.
El mar, el marinero y su buque escriben capítulos imborrables en nuestros corazones. En esta querida “Padilla” cientos de colombianos con afecto y gratitud encontramos nuestros ideales juveniles: trabajo, estudio, conocimientos, experiencias, a veces tedio, pero siempre tuvimos la inmensa satisfacción del deber cumplido.
Del mismo modo, por todos los rincones de nuestras islas y costas, por los países hermanos de América del Sur, por el centro y el norte, por Japón, Corea, Tailandia, Los Estados Malayos Británicos y Filipinas, por las naciones del norte de Europa, libre y respetado flameó nuestro pabellón colombiano. Por sus grises cubiertas y claros mamparos desfilaron gentes amigas, personajes y autoridades de todo el orbe. También compatriotas de escasos recursos recibieron auxilios médicos, de transporte y los restos mortales de San Pedro Claver, el apóstol de los negros, fueron llevados a bordo.
La disciplina fue la divisa de los marineros del .Padilla., todos sus Comandantes, Oficiales y tripulantes supieron responder eficientemente al llamado de gobernar, controlar y trabajar por la veterana nave. Los tripulantes que tuvimos la fortuna de servir en la .Padilla., sentimos de verdad el recuerdo de este cuadragésimo aniversario de su final porque la Fragata nos sirvió de segundo hogar y escuela. Fue fiel compañera cuando la mar rugía y los vientos destrozaban los oscuros del mal tiempo. Era un ser con vida, con alma, que hablaba, respiraba y sentía con el pulso de sus hombres.
“La Fragata en sus 17 años de servicio a la Armada navegó más de medio millón de millas náuticas formando varias generaciones de marinos, cuyas historias del mar están íntimamente ligadas a la vida a bordo de esta unidad”.
Hoy tus ideales para tu servicio con la Armada, no están encallados en una de las rutas que tantas veces recorriste, porque siguen navegando en las lecciones y cumplimiento y celo por el deber, porque tu historia militar naval fue escrita por colombianos generosos, porque en todo momento, en paso en guerra el “Almirante Padilla” fue un ejemplo de amor a la patria. Desde hace cuarenta años pareces prestar guardia de mar en “Cayo Bolívar”. Tus cubiertas no estarán solas porque tus pasos fueron grandiosos. Tus millas de navegación llevan consigo la tradición y evocación de nuestra raza en otras latitudes.
Tus años de navegante fueron inolvidables y con el paso del tiempo harán renacer la fe en el futuro marítimo de nuestra patria.
Al evocar este cuadragésimo aniversario de tan brillante Unidad Naval, deseo también llevar a la memoria de los colombianos la privilegiada situación de nuestro suelo patrio bañado por el Atlántico y el Pacífico, maravillosos dones del Creador que nos imponen el deber de aprovechar sus beneficios sin límites, para el bien de nuestro pueblo y el de sus industrias pesqueras y afines. Estamos en deuda de crear una nueva flota mercante GRAN COLOMBIANA.
Los hombres que servimos al país en la Fragata “Padilla” queremos decirle al viejo buque que sus marinos lo acompañan, recuerdan con afecto y que algún día cuando ya cansado quieras reposar en el fondo tranquilo y sereno de la azul inmensidad, evocaremos la plegaria “Buen Viento y Buena Mar, Fragata Almirante Padilla”.
CIM (r) Rodrigo Otálora Bueno